Hace muchos años escuché la siguiente frase que por décadas repercute en mi cabeza a la hora de ejecutar algún plan, la frase dice:”Quién no sabe para dónde va, ya llegó”.

En realidad, desde un sentido más amplio, esto lo que intenta decir es que quien no se sienta primera a planificar de manera estratégica, ya su proyecto fracasó antes de darle inicio.

En el ámbito religioso algunos malinterpretan la dirección del Espíritu Santo, diciendo no hay que planificar nada, trabajemos como nos diga el Espíritu. Esto no escapa a la realidad de algunos líderes religiosos que entienden que la planificación es algo secular y que atenta a la dirección del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es el agente principal a la hora de planificar, entiéndase bien, cuando planificamos, invitamos al Espíritu Santo para que esté presente a la hora de nosotros planificar, entendiendo esto deducimos que la planificación no es secular al contrario es espiritual, ejemplo de esto; el plan de creación, el plan de redención y la manera integral de la Deidad en estos planes.

Cuando planificamos debemos ser abiertos a ideas, conceptos varios, y hasta puntos distintos de ver las cosas, la tiranía no es buena compañía al momento de planificar.

 Considero que la planificación es necesaria en todos los niveles, porque al hacerlo podemos tener resultados valiosos en cualquier proyecto que emprendamos.

La planificación estratégica de Jesús

Y  Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:18-20

Cuando nos detenemos a analizar la vida de Jesús, observamos que su ministerio en la tierra no estaba cimentado en la improvisación. Cuando miramos cada detalle de lo que Él hacía y como lo hacía, nos damos cuenta que todo estaba fríamente calculado, ósea había un plan perfecto, había una misión que cumplir, metas que alcanzar y estrategias a desarrollar.

Algo interesante que notamos en el plan que desarrolló Jesús, es que la visión nace en el Padre y eso lo vemos plasmado en San Juan 3:16; Dios ama demasiado al mundo que, en Él, nace el deseo de salvarlo en un tiempo futuro(Visión).

Su plan consistía en salvar a todo aquel que creyera en su hijo como vicarios de Dios(Misión).

Jesús se alineó al plan del padre, Jesús decía yo quiero darle vida a este plan y le dio fases y etapas (estrategias) vayan a Jerusalén, Judea, samaria.

Parte del plan era esperar que llegara la ayuda del espíritu santo(Implementación).